Criterios de fe para ejercer nuestro voto

logo-CBLIglesia Viva 17.3.15. El Consejo Boliviano de Laicos ofrece los siguientes criterios y reflexiones a los ciudadanos(as) de nuestro país que se preparan para participar activamente de las Elecciones Subnacionales del próximo domingo, 29 de marzo de 2015.

MENSAJE DEL CONSEJO BOLIVIANO DE LAICOS AL PUEBLO DE DIOS EN BOLIVIA ANTE LAS PROXIMAS ELECCIONES SUBNACIONALES
« HAY QUE OBEDECER A DIOS ANTES QUE A LOS HOMBRES » (HCH 5, 29)

El Consejo Boliviano de Laicos, insta a todos los católicos a reflexionar y tomar con seriedad el deber y el derecho del voto y para ello ofrece pautas de reflexión acordes a nuestra fe, a la moral cristiana y al conocimiento natural sobre el hombre que vive en sociedad.

I. Amaras A Dios Sobre Todas Las Cosas
Como católicos la adoración a Dios como único Dios y no como un dios entre otros dioses, ni tan siquiera como el primer dios al que adoramos a la vez que adoramos, aunque menos, a otros dioses, nos supone aceptar que nada ni nadie va a ser el primero en nuestros intereses salvo Dios. El partido político o el candidato no pueden ser amados más que Dios: Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres (S. Pedro: Hechos 5,2).
Lamentablemente con frecuencia vemos a creyentes que ponen sus simpatías hacia un partido antes que la fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia; todo partido político, tiene cosas buenas y siempre podemos encontrar en esas cosas buenas una excusa para justificar las cosas malas, que también tienen todos los partidos políticos; pero eso no sirve cuando se choca contra los “principios innegociables”; si esto sucede, lo menos que se puede pedir a un católico es que en las votaciones se abstenga de votar al partido de sus simpatías, lo cual servirá entre otras cosas para ayudar a sus dirigentes a reflexionar y quizá a cambiar al ver que determinadas políticas les hacen perder votos.

II. El Derecho Y El Deber De Votar en Conciencia
La Iglesia católica no tiene partido político. Como institución, la Iglesia acoge a todos los bautizados y no apoya a ningún partido político; más aún, acepta que una misma fe puede inspirar opciones políticas diversas, no obstante los fieles católicos están obligados a ser coherentes con su fe en público y privado; no pueden, por lo tanto, sin traicionarse a sí mismos, adherirse o votar por un partido o por un candidato contrario a sus convicciones religiosas y a sus exigencias morales.
En democracia los gobernantes son elegidos por el voto popular. Por eso todo ciudadano tiene la responsabilidad de votar habiendo seriamente estudiado los temas y conocido la posición de los candidatos.
El católico debe participar de la vida democrática de manera plena; sin dejar su identidad católica fuera de la casilla de votación ya que tanto la construcción de una sociedad justa es necesaria, así como el destino sobrenatural de la persona humana, por consiguiente un católico no puede eludir su responsabilidad civil ya que eso sería cederle el paso al mal.
El que no vota o vota sin atención a las leyes de Dios es culpable de los resultantes males. “Los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la política” (Vaticano II, Ch L 42). Por ello es necesario formarse en la fe y la doctrina social de la Iglesia para discernir sin dejarse seducir por las pasiones y las mentiras que se presentan en las campañas electorales. (Cf. Gaudium es Spes, 43).
El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, en su número 570 indica que cuando en ámbitos y realidades que remiten a exigencias éticas fundamentales se proponen o se toman decisiones legislativas y políticas contrarias a los principios y valores cristianos, « la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral »

III. Principios Innegociables a la hora de Elegir por quien votar
La exhortación apostólica postsinodal Sacramentum Caritatis, nos deja claro cuáles son los principios innegociables «el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas», así como la libertad religiosa.
Un católico no puede votar por un partido o por un candidato que:
1. Esté en contra del respeto absoluto que se debe a la vida humana desde la concepción hasta su muerte natural, como serían los que propician el aborto, la eutanasia o la manipulación de los embriones.
2. Que no respete el derecho primario de todo hombre o mujer a practicar, en privado o en público, individualmente o en grupo, sus creencias religiosas; o que obstaculice de cualquier manera la enseñanza de la religión, prohíba las manifestaciones públicas de fe o se oponga a la instalación de los lugares para el culto que pida la comunidad.
3. Que se oponga o niegue el derecho inalienable de los padres de familia a escoger el tipo de educación que, de acuerdo a sus convicciones, quieran para sus hijos.
4. Que no se comprometa a promover la dignidad de la familia fundada sobre el matrimonio monogámico entre personas de opuesto sexo.

El Católico, entonces, no puede, por coherencia, colaborar con partidos políticos que no respeten y defiendan de forma inequívoca estos principios, aunque, dejando a salvo estos valores no negociables, cada candidato y elector es libre de adoptar la actitud política que desee y de secundar las iniciativas públicas que considere más convenientes, en ejercicio de su libertad inalienable.

IV. Nuestro Voto Construye
Este 29 de marzo los católicos Bolivianos estamos llamados a las urnas. Debemos votar. Tenemos el deber y el derecho de hacerlo. Debemos implicarnos a fondo para que triunfe en las urnas aquel programa político que posee una visión lo más cercana posible a los valores del Evangelio. ¿Teoría del “mal menor”? Posiblemente. Lo que no podemos permitir es que triunfe el “mal mayor” que cercena de raíz los valores que la Iglesia propone.
Pedimos a los electores que en las próximas elecciones den su apoyo a los partidos que apuesten por los principios innegociables con el objetivo inmediato de conseguir que dichos valores empiecen a estar bien representados en las instituciones municipales, departamentales y nacionales.
Digámosle al Señor que le Adoramos, que Él es el primero en nuestro corazón, que nada ni nadie está por delante o por encima de El en nuestra vida y tengamos muy presente esta primacía de Dios a la hora de decidir el voto en las próximas elecciones, escuchando para ello lo que enseña la Iglesia.

Viva Jesús, Viva Bolivia
17 de Marzo de 2015

Ing. Victor Hugo Valda
PRESIDENTE
CONSEJO BOLIVIANO DE LAICOS

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